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La Tercera conversó con el profesor palestino Salah el-Sousi, quien vivió los bombardeos en la Franja de Gaza y con el director de una ONG israelí que habita en la ciudad israelí más afectada por el conflicto. Ambos relatan cómo ha sido vivir en medio de una situación que aún parece difícil de resolverse.

por Ricard González, El Cairo – 27/07/2014 – 10:02

Dos mujeres palestinas lloran al regresar, durante la tregua de 12 horas del sábado, a la casa familiar destruida.

© AP
Dos mujeres palestinas lloran al regresar, durante la tregua de 12 horas del sábado, a la casa familiar destruida.

Entrevista con Salah el-Sousi, Rector de la Facultad de Medicina en Gaza: “Es inaceptable un final del conflicto que mantenga el bloqueo”

¿Cuál es la situación en Gaza en estos momentos?

Es terrible, nadie está seguro en ninguna parte. Las ciudades parecen ciudades fantasma. No hay ninguna consideración para los civiles. Yo he tenido la suerte de poder ser recién evacuado a Ammán por tener un pasaporte español, y camino de la frontera, cayó una bomba a unos metros del bus que nos trasladaba. Una de las últimas imágenes que vimos fue la de docenas de civiles corriendo, confusos, en la ciudad de Shuiaia entre disparos y explosiones.

¿Se han cortado los suministros, electricidad, comida, agua?

De electricidad, no hay prácticamente. Ya incluso antes del conflicto escaseaba. Teníamos corriente unas seis horas, y luego cortes de 12 horas. En nuestro edificio tenemos un generador, pero dura unas dos horas. El agua de la llave es salada, no es potable, por lo que hay que comprarla en los camiones de suministros. De momento, tanto el agua como los alimentos no escasean, por lo que al menos la gente no pasa hambre. Además, Gaza es muy pequeño, somos una gran familia, y hay un gran sentimiento de solidaridad.

El mayor problema consiste en salir a comprar, ya que te arriesgas a morir abatido. No circulan autos por las calles, la mayoría de la gente está encerrada en sus casas o en las de sus familiares si ha huido por los combates.

¿Hasta qué punto controla Hamas la seguridad de la franja?

Antes del conflicto, el ministerio del Interior, en poder de la milicia islamista, tenía un control total. Al iniciarse el conflicto, todas las milicias palestinas pasaron a luchar codo con codo, por lo que es una tarea compartida. Hay que pensar que la policía ha desaparecido de las calles, pues ellos también podrían ser objeto de un ataque por el solo hecho de llevar un uniforme.

¿Cuál es el nivel de apoyo a Hamas en la calle?

Antes de la guerra, diría que la población estaba dividida a partes iguales entre Hamas y Al Fatah, el partido del Presidente Mahmoud Abbas. Ahora mismo tengo la sensación que una mayoría de la población respalda a Hamas. Se han enterrado las disensiones internas. Los gazatíes apoyan la firmeza de Hamas al reclamar un fin del bloqueo a la franja con garantías internacionales como condición para un alto el fuego. Es más, si no fuera así, se los comerían vivos. Otra cosa, sería inaceptable.

Israel acusa a Hamas de utilizar edificios civiles, como escuelas u hospitales, como arsenales. ¿Es eso cierto?

Para nada. Nunca he oído algo parecido, ni Israel ha presentado prueba alguna a pesar de tener una tecnología avanzadísima. Los líderes de Hamas y sus militantes se esconden bajo tierra, no en la superficie. Y eso los israelíes lo saben.

Por eso, la gran mayoría de víctimas son civiles, y es una barbaridad lo que están haciendo. Gaza es muy pequeña y sobrepoblada, o sea que no tiene sentido hablar de “escudos humanos”. Pero a la comunidad internacional no parece importarle nuestro sufrimiento. Soy muy pesimista respecto a alcanzar una paz definitiva.

Entrevista con Noam Bedein, director de una ONG en la ciudad de Sderot (Israel): “Al utilizar escudos humanos, Hamas es el responsable de las muertes en Gaza”

¿Cómo es la vida en Sderot desde el inicio de la guerra?

Muy dura, padecemos una lluvia constante de proyectiles. Nosotros estamos a sólo un kilómetro de la frontera con Gaza, por lo que nuestra región es la más castigada. Cuando suenan las alarmas, sabemos que tenemos 16 segundos para correr a los refugios antes del impacto de los misiles fabricados en Irán. Es un estrés constante. En cada casa y edificio público el gobierno ha construido un refugio, por lo que nos pasamos la mayoría del tiempo encerrados.

¿Cuál es el balance de víctimas por este tipo de ataques?

Han muerto tres personas, pero los afectados son muchos más. En nuestra región, hay una generación entera que ha crecido bajo el estrés constante de vivir bajo la amenaza de las explosiones. Y es que los cohetes nunca dejaron de caer. Incluso después de la tregua de 2012, en un año y medio, hemos recibido el impacto de un total de 270 proyectiles. Eso genera una serie de problemas psicológicos que no se cuentan en las estadísticas de las víctimas. Por no hablar de los miles de millones de dólares en pérdidas económicas.

¿Cuál es la opinión de la sociedad israelí ante la ofensiva?

Hay un apoyo mayoritario, de cerca del 70% de la población. Es normal, ningún Estado se quedaría de brazos cruzados cuando su población es víctima de ataques con misiles.

La opinión pública internacional considera que la respuesta de Israel es desproporcionada por el costo en víctimas civiles. ¿Está de acuerdo?

Es un tema muy complejo. Hay que tener en cuenta que Hamas, una organización terrorista, controla el territorio y la población de Gaza. Y eso se traduce en su uso como escudos humanos, lo que explica el elevado número de víctimas. Los soldados heridos en el frente de batalla cuentan cómo los militantes de Hamas se protegen detrás de niños, disparan desde hospitales y se mueven en ambulancias. Eso constituye un crimen de guerra. Es Hamas quien está exponiendo a su propia población. La tecnología de Israel es puntera y es capaz de identificar exactamente desde donde se lanzan los cohetes. Pues bien, en un 97% de las ocasiones se trata de áreas civiles.

¿Estaría de acuerdo con un alto el fuego que incluyera un fin al bloqueo de Gaza?

Para empezar, hay que decir que el bloqueo no es absoluto. Cada día entran de Israel a Gaza 400 camiones, y el paso de Rafah con Egipto estuvo abierto hasta la revolución egipcia del año pasado. Hay que ejercer un estricto control de los bienes que entran en Gaza para que Hamas no pueda conseguir los materiales necesarios para fabricar bombas y construir túneles con los que atacar a Israel.

¿Cuál es la solución al conflicto entre palestinos e israelíes?

En 2005, nos retiramos de Gaza, y no pasaron ni tres meses antes de que cayera el primer cohete. Ahora ya llevamos unos 20.000. El actual liderazgo palestino se ha mostrado incapaz de hacer la paz. La solución debe pasar por la educación de una nueva generación de palestinos en unos valores que no sean el odio a Israel. Hay que estrangular el apoyo económico y mediático que recibe Hamas, un grupo genocida que quiere destruir al pueblo judío.

(Fuente:  diario La Tercera de Chile   a través dee Google Noticias de  domingo 27 de julio 2014  y selección de alcainocortez)

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