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Rusia defiende el ´statu quo´ de la Península de Crimea para mantener su flota en el Mar Negro

Alexandre Calvo Cristina miércoles, 22 de julio de 2009

La soberanía de la Península de Crimea y la utilización del puerto de Sevastopol, donde Rusia mantiene su flota en el Mar Negro gracias al alquiler pactado con Ucrania, han tensado de nuevo las relaciones entre Kiev y Moscú. Ucrania ha anunciado que no renovará el acuerdo de cesión del puerto, que finaliza en 2017, mientras que Rusia hace oídos sordos y desafía a Kiev apoyando a los separatistas de Crimea, a quienes facilita la nacionalidad rusa. La OTAN y la Unión Europea se mantienen expectantes ante una Ucrania que ha de decidir si unirse a la alianza o mantenerse independiente.

El año 2008 se cerró con el regusto amargo del conflicto en Georgia, que ha desembocado en la consolidación de facto de la partición del país, la confirmación de que Rusia es una potencia revisionista que tiene como objetivo reconstituir una cierta esfera de influencia allende sus fronteras, y el espectáculo de una Unión Europea incapaz de responder con firmeza a dichas pretensiones y una OTAN que duda en acoger en su seno a Tblisi.

Más allá de constatar estos hechos, es necesario preguntarse si Georgia es un caso aislado o puede ser el primero de una serie de movimientos de Moscú que podrían acabar en otro conflicto armado, de mayor gravedad si cabe aun. Analizando el espacio post-soviético destaca el caso de Ucrania, y más concretamente de la Península de Crimea como posible escenario de otro enfrentamiento bélico entre Rusia y un país vecino.

Infografía: Julián de Velasco

– (Por favor ver el mapa completo donde están los comentarios) –

Las relaciones entre Kiev y Moscú tras la caída de la Unión Soviética no han sido nunca buenas, entre otros por los siguientes motivos:

El punto de vista, muy extendido en Rusia y defendido abiertamente por algunos destacados líderes políticos de todo el espectro, de que Ucrania no es un “verdadero país” sino un estado artificial que comprende amplios territorios y capas de población que se consideran nacionalmente rusas, y que optarían por la “reincorporación” a su auténtica patria si Kiev se integrase plenamente en las estructuras euroatlánticas de seguridad y defensa.

Putin comentó en la cumbre de la OTAN del pasado abril que se trataba de un “estado artificial que podría desintegrarse si el país entraba en la OTAN”, amenaza repetida el primero de diciembre ante la BBC por el representante de Rusia ante la OTAN, Dimitri Rogozin. El Vicepresidente de la Duma y lider del Partido Liberal Demócrata, Vladimir Zhirinovsky, ha afirmado que dos terceras partes de Ucrania son en realidad “territorio ruso”, a las que Kiev debe renunciar si pretende conservar la independencia[1]. 

Las disensiones en torno a la interpretación de la historia. Destaca en este apartado el muy diferente punto de vista sobre la Gran Hambruna de 1932 y 1933, la conmemoración de cuyo 75 aniversario ha permitido visualizar claramente dicha brecha. Mientras que 44 delegaciones, incluyendo las de 4 estados miembros de la Unión Europea, se reunían en Kiev, el Presidente ruso Medvedev rechazaba la invitación. Yushchenko ha descrito la hambruna como un genocidio acompañado por “la eliminación total de las élites nacionales, los líderes públicos, y el clero” y su gobierno ha promovido la adopción de declaraciones por diversos órganos legislativos, incluyendo la Asamblea Parlamentaria de la OSCE así como la Asamblea de Naciones Unidas, esfuerzos que han sido combatidos por la cancillería rusa.

Oficiales rusos en la Guerra de Crimea / R.Fenton

Moscú se niega a usar la palabra genocidio e intenta situar los hechos acaecidos en Ucrania en un contexto geográfico más amplio, diluyendo sus connotaciones nacionales. Mientras que el embajador ucraniano en Moscú se queja de que Rusia se niega a denunciar hasta la hambruna y los crímenes estalinistas que tuvieron lugar en el propio territorio ruso “hasta que Ucrania empezó a discutir este tema, nadie en Rusia o en otras repúblicas post-soviéticas lo hizo”[2], la cadena de televisión rusa RTR emitía el 26 de octubre un documental que alegaba que el concepto de la hambruna fue inventado durante la Guerra Fría por líderes occidentales como Ronald Reagan e implementado por sus seguidores como Katia Chumachenko (actual Primera Dama de Ucrania), con el único propósito de enfrentar a rusos y ucranianos.

Los continuos conflictos en torno al precio del gas ruso (o que transita por Rusia). Los últimos años han visto como Ucrania acumulaba deudas por el suministro de gas por el gigante ruso Gazprom, que proporciona a las arcas públicas rusas un 20% de sus ingresos y que constituye una indisimulada arma de su cancillería, mientras Moscú pretende con el proyectado gasoducto South Stream evitar el paso por territorio ucraniano.

El pasado 2 de diciembre se anunció que Ucrania había pagado una parte de la deuda pendiente, pero Gazprom ha amenazado con subir más de un 100% el precio del gas en el 2009 si no se liquida completamente la deuda. La industria ucraniana, muy poco eficiente energéticamente, podría verse gravemente afectada por dicha subida. En Octubre ambos gobiernos acordaron que Ucrania pasaría gradualmente a pagar el precio europeo del gas, en el transcurso de tres años. La fuerte bajada del precio del petróleo, que determina el que pagan los consumidores europeos por el gas natural, podría ayudar a Ucrania en su transición a precios de mercado, aunque no debemos olvidar que es uno de los países más gravemente afectados por la actual crisis financiera, con un sector bancario precario y una divisa en caída libre.

-En relación al gas, también son conflictivos las tasas que percibe Ucrania por el tránsito de gas por su territorio, y el papel de la empresa RosUkrEnergo, que actúa de intermediaria en las ventas de gas ruso a Ucrania, en contra de los deseos del gobierno del país. El acuerdo de octubre contemplaba también la eliminación del papel de esta empresa, una compañía mixta con sede en Suiza, la mitad de cuyo capital está en manos de Gazprom, y que se sospecha está ligada al principal rival político del Presidente Tymoshenko, el Partido de las Regiones.

El soporte ruso a diversos movimientos separatistas. Kiev está preocupada por la situación en tres regiones, Crimea, Donetsk, y Transcarpathia, en las que sospecha que el secesionismo es alimentado por Moscú. Esta preocupación ha sido agravada por la práctica rusa de repartir pasaportes en Osetia del Sur y Abkazia para posteriormente justificar su intervención en base a una supuesta defensa de sus ciudadanos, y ha motivado una fuerte reacción de los servicios de seguridad de Ucrania (SBU).

El acercamiento de Ucrania a Occidente. Aunque haya quien se sienta más próximo a Rusia, así como quien desee evitar cualquier movimiento que pueda ser percibido por Moscú como una provocación, es indudable que el futuro del país apunta a Occidente, y sólo desde la nostalgia o el temor se mira hacia Rusia, un país cuyo “soft power” es escaso.

El estatuto legal de la lengua rusa. Pese a que el colapso de la Unión Soviética supone la sustitución gradual del ruso por el inglés como segunda lengua en las nuevas repúblicas independientes, dicho proceso genera tensiones con Moscú, especialmente en aquellas áreas con importantes minorías rusófonas.

A todo ello, ya de por sí suficiente para proyectar una oscura sombra sobre las relaciones bilaterales, se une el contencioso por la Península de Crimea.

El puerto de Sevastopol/Sebastopol: un importante valor estratégico

La Península de Crimea, territorio de un enorme valor estratégico, fue conquistado por Rusia en la Guerra del mismo nombre y devino escenario de notables enfrentamientos tanto en la Guerra Civil Rusa como en la Segunda Guerra Mundial. Fue “transferido” de Rusia a Ucrania por Nikita Khrushev (de origen ucraniano) en 1954, en lo que afirmó era una muestra de buena voluntad para conmemorar el 300 aniversario del Tratado de Pereyaslavl, que unificó formalmente ambos países, cesión que muchos rusos consideran simbólica y por tanto desprovista de valor legal alguno.

Su importancia radica sobre todo en el puerto de Sevastopol, principal base de la Flota Rusa del Mar Negro, de la que partieron las unidades navales que atacaron la costa georgiana durante el conflicto de agosto, destruyendo los navíos del Cuerpo de Guardacostas del país, en flagrante violación de la neutralidad ucraniana.

Infografía: Julián de Velasco – (Por favor ver el Mapa completo donde están los comentarios)

El periódico oficial del Ministerio de Defensa Ruso, Krasnaya Zvezda, ha publicado un extenso artículo sobre algunos aspectos de estas operaciones navales, dando a entender que a finales de julio la Flota del Mar Negro  se entrenó para el enfrentamiento con Georgia (como hicieron las tropas terrestres en el Caucaso Norte, y las de ferrocarriles que reconstruyeron una vía vital para sus líneas de suministro). Un grupo naval que comprendía los barcos de asalto anfibio Tsezar Kunikov, Saratov, y Yamal, así como cuatro unidades de combate más pequeñas, la mayoría basados en Sebastopol, tomaron parte en las maniobras combinadas Caucaso-2008. En ellas estos barcos practicaron “desembarcos de tropas de asalto en un litoral no fortificado” en la costa rusa del Mar Negro. Tras las maniobras no retornaron a Sevastopol, dirigiéndose a Novorossiysk a la espera de órdenes.

El 8 de agosto estas unidades desembarcaron infantería de marina cerca de Sokhumi, y el día siguiente hundieron dos barcos del cuerpo de guardacostas de Georgia en aguas internacionales. A continuación el grupo se dirigió a bloquear el puerto georgiano de Poti, donde tropas rusas hundieron el resto de barcos guardacostas, que se encontraban atracados en el mismo.

Rusia intenta mantener sus prerrogativas

Estas operaciones pusieron de relieve una vez más la gran importancia de Crimea, y concretamente de la base de Sevastopol, para la flota rusa del Mar Negro. Rusia tiene derecho, en virtud de un tratado con Ucrania, al uso de dicha base hasta el año 2017, y pese a que Kiev ha anunciado públicamente que no renovará la cesión, Moscú insiste en hacer oídos sordos a la advertencia y parece decidido a intentar conservar sus prerrogativas y hasta a promover la secesión o anexión de la península, postura ésta última defendida públicamente por el Alcalde de Moscú Yury Luzhkov en una visita en mayo del año pasado.

Kiev reaccionó prohibiendo su entrada en Ucraina, medida también adoptada en relación a otros politicos como Vladimir Zhirinovsky, y el SBU ha clausurado la filial en Sebastopol del Instituto para los países del CIS, cuya sede central en Moscú es dirigida por otro político vetado, Konstantin Zatulin.

El separatismo crimeano pareció desvanecerse a mediados de los 90 tras la abolición de la presidencia de la península por el entonces presidente Leonid Kuchma. Sin embargo continua constituyendo un peligro latente para la integridad territorial ucraniana, peligro alimentado por Moscú que, entre otras acciones, distribuye pasaportes rusos a ciudadanos ucranianos. Ello recuerda actuaciones parecidas en Osetia del Sur, donde tras dos décadas de repartirlos Moscú intervino bajo el pretexto de defender a “ciudadanos rusos”.

Viktor Yushchenko, en las elecciones de 2004 / hds

El Kremlin ha dejado claro en múltiples ocasiones que se reserva el derecho de actuar en cualquier momento y lugar para proteger a sus conciudadanos. La legislación ucraniana no reconoce la doble nacionalidad, y el presidente Yushchenko ha insistido recientemente que las acciones rusas son “una violación del derecho internacional y muestran una falta de respeto a otros estados soberanos en cuyos territorios no se permite la doble nacionalidad”.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de la población de la península es rusófona, y que una buena parte es familia de personal de la Flota, o tiene algún vínculo con la misma. 

Los sucesos de agosto del pasado año pusieron de manifiesto que la Flota Rusa del Mar Negro opera con total libertad, ignorando las normas fijadas por Kiev y el derecho internacional, y aprovechando el vacío de poder en la zona, con los Estados Unidos y la OTAN centrados en otras regiones, la Unión Europea propensa al apaciguamiento de Moscú en ignorancia de las lecciones de la historia y la dinámica de las relaciones internacionales, y una Turquía deseosa de una relación especial con el Kremlin.

Moscú pretende naturalmente que dicho estado de cosas se perpetúe, y es previsible que intente forzar por todos los medios una renovación de su presencia en Sebastopol más allá del 2017. Aparte de los notables beneficios objetivos que dicha base supone para su flota, la base simboliza la tutela rusa sobre Kiev, y el poder de veto de Moscú sobre la más grande de las exrepúblicas soviéticas en Europa Central y el Caucaso, y por extensión sobre toda la zona.

Las reticencias de la OTAN respecto a Georgia y Ucrania benefician los intereses rusos

El futuro de Ucrania pasa por decidir qué camino tomar, el de la OTAN y la UE o el de finlandización, y dicha decisión, difícil, tiene como indicador fundamental la renovación del acuerdo con Moscú o la retirada de las fuerzas rusas de Crimea. La división en el seno de la OTAN sobre el ingreso de Kiev y Tblisi no contribuye evidentemente a facilitar las cosas a Kiev, pero aunque el Consejo Atlántico del pasado 3 de diciembre en Bruselas haya aparcado los MAP (Membership Action Plans) para ambos países, sustituidos por Planes Nacionales Anuales, de contenidos y plazos inconcretos, la cumbre de Bucarest de abril pasado declaró sin ambigüedad alguna que los dos ingresarán en la OTAN, decisión reafirmada en la capital belga.

Dicho propósito, desprovisto de plazos y de mecanismos concretos, es el trasfondo de las pretensiones rusas de permanecer en Sevastopol, por lo que si Kiev y la OTAN no se mantienen firmes es probable que Moscú decida poner a prueba dicha decisión, buscando matar dos pajaros de un tiro, asegurar para su flota del Mar Negro una excelente base, y acabar con las esperanzas ucranianas de dejar definitivamente atrás su pasado soviético.

Alexandre Calvo Cristina es profesor de relaciones internacionales, European University y profesor-investigador en la Academia de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa. 

*Con la colaboración de Christopher Gardner, Oficial-Cadete, Cuerpo de Guardacostas de los Estados Unidos.

(Fuente:  http://www.revistatenea.es/RevistaAtenea/REVISTA/articulos/GestionNoticias_666_ESP.asp  y selección de alcaíno cortéz)

2 Comments

  1. http://www.revistatenea.es/RevistaAtenea/REVISTA/imagenes/articulos/GestionNoticias_666mar%20negro%20650.jpg Mar negro: una zona con nuevos focos de inestabilidad. Ver Mapa completo.


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